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Los servicios sociales ‘jibarizados’ por el auge de las ONG Destacado

Lucía Santos y Julia Herce
Trabajadoras sociales. Miembros de la Asociación Foro SERVSOCIAL Madrid

Desde Foro SERVSOCIAL Madrid venimos destacando las amenazas contra el Sistema Público de Servicios Sociales: en nuestro anterior artículo descifrábamos los factores que inciden en su invisibilidad; hoy queremos señalar la progresiva entrada del llamado Tercer Sector en la gestión de los servicios sociales, que responde a un cambio ideológico en el modelo de política social.

En la década de los 2000 proliferaron las entidades de acción social y algunas de las antiguas se mercantilizaron, pasando a ser prestadoras de servicios en convenios y contratos con la Administración. La década dorada de las “externalizaciones” en la Administración tuvo, de este modo, su expresión dentro del sector social público, dejando numerosas pequeñas entidades que hoy ven recortadas las subvenciones y con ello, sus posibilidades de supervivencia. Paralelamente, las ONG más grandes reforzadas por un incremento de financiación pública (entre un 16% a un 20%), contribuyen a paliar los efectos de la crisis económica, aumentan su presencia en barrios y pueblos y entran en duplicidad con los servicios de Atención Social Primaria de los ayuntamientos.

El desconocimiento del Sistema Público de Servicios Sociales, su invisibilidad, así como el proyecto de desmantelarlo por parte de quienes nos gobiernan, está favoreciendo —en un momento en el que disminuyen los recursos y escasea el empleo— la entrada masiva de los intereses de mercado en la dinámica de la competencia de las propias ONG.

Aprovechando el retroceso progresivo del Estado a la hora de invertir en políticas sociales (lo que conlleva la pérdida de derechos sociales), vemos cómo muchas ONG se alían y asocian entre sí para ir ganando un mayor espacio y poder, lo que les garantiza, al hacerse más fuertes, una mayor credibilidad ante la opinión pública. Tal y como señala Pablo Martínez Osés en su magnífico análisis crítico sobre las ONG Redefinición del papel de las ONG: hacia una mirada más política, en el imaginario colectivo se asocia a las organizaciones del Tercer Sector con hacer el bien, con la gratuidad y con la solidaridad. Esto les provee de una gran legitimidad de partida, aun cuando sus acciones no estén asociadas a un cuestionamiento político de las causas estructurales que provocan la pobreza y la injusticia social, a las cuales supuestamente dicen combatir.

La rentabilidad económica versus rentabilidad social: inmersos en la deriva privatizadora se hace recurrente el discurso de eficacia, los Servicios Sociales Públicos se presentan burocráticos y lentos frente a la agilidad de las entidades u ONG a la hora de facilitar recursos, aun cuando habría que valorar que estas últimas apenas cuentan con personal técnico (retribuido a la baja) y sí con mucho voluntariado no profesionalizado. Señalamos la apariencia de rentabilidad, pues también es dinero público el que en gran medida está financiando a las ONG, indirectamente mediante subvenciones directas, contratos o convenios, e indirectamente vía deducciones a las donaciones de las empresas.

El papel de denuncia de las ONG en España queda en consecuencia limitado y comprometido en el panorama actual, en proporción a su vinculación y en muchos casos dependencia de las estructuras político-administrativas. Bien es cierto que han surgido plataformas con el fin de incidir en la política social, pero en sus planteamientos, la defensa de un Sistema Público de Servicios Sociales como garante de derechos y justicia social queda bastante difusa.

Apreciamos ciertas contradicciones, por ejemplo, cuando las entidades sociales se prestan a firmar convenios de colaboración con obras sociales de entidades bancarias y trabajan para ellas distribuyendo un gran caudal de fondos para “combatir la pobreza”. Merecería al menos una reflexión por su parte sobre la alianza con unas entidades bancarias, que además de disfrutar de una fiscalidad ventajosa (un 10%), con sus prácticas depredadoras han abocado a la pobreza y exclusión a las mismas familias que ahora pretenden asistir.

Se da la paradoja de que, lejos de fortalecer el Sistema Público de Servicios Sociales para dar cobertura a la gran cantidad de personas que sufren carencias económicas y sociales, son éstos quienes derivan a las grandes ONG a personas en situación de extrema pobreza. Unos servicios colapsados con la presión que ejerce sobre los trabajadores sociales la intensa demanda de ayudas económicas favorecen esta deriva perversa, con el agravante de que se va creando una creencia colectiva de que son sólo las ONG quienes responden a las personas más desfavorecidas. Si además aparecen en los medios de comunicación exhibiendo este papel con grandes cifras, dicha creencia se consolida. En contraste, y citando a Ignacio Santás, en la entrada en su blog titulada ONGs VERSUS SERVICIOS SOCIALES,  “lo que yo siempre reclamo es que la administración y nuestros/as políticos/as saquen nuestros datos a la luz, y rebatan los que sacan algunas ONG, que nos perjudican gravemente al Sistema de Servicios Sociales, y a la ciudadanía, claro, porque todo lo que sea ir al sector privado, es pérdida de derechos, no lo olvidemos…”.

Interpretamos que la falta de reacción de los responsables políticos responde al fin de fomentar la atención social asistencialista alejada de los derechos sociales. Adaptándose a una política social a la medida de  las exigencias más paradigmáticas del capitalismo neoliberal: mayor enriquecimiento  con la mínima compensación social por sus efectos. Las empresas y grandes riquezas, siempre demandantes de una menor presión fiscal, preferirán un modelo que favorezca el sistema de donaciones a las ONG en función de sus intereses, frente a un modelo redistributivo.

Desde Foro SERVSOCIAL Madrid venimos reflexionando en torno a las dinámicas de acción social que de manera irreflexiva colaboran con la lógica que desresponsabiliza a los estados en la atención a las necesidades de las personas. Observamos que un cambio de modelo está entrando por la puerta de atrás en la Administración mediante hechos consumados. Transformación que no se está explicando con la suficiente transparencia a los ciudadanos ni está siendo debatida democráticamente desde las distintas posiciones, como merecería un giro tan radical en la gestión política de un sistema público.

Sólo un cambio de modelo ideológico puede crear oportunidades para quienes hoy no las tienen, pero si queremos producir una mayor cohesión y equidad social es preciso que aumente notablemente el gasto social en los presupuestos públicos, para garantizar derechos a la ciudadanía. Las ONG son necesarias para prestar aquellos servicios donde el Sistema Público de Servicios Sociales no llegue, aunque para equilibrar y definir de nuevo el reparto de papeles es preciso que defiendan su fortalecimiento y denuncien las condiciones abusivas que les impone la Administración. Eso favorecerá su libertad e independencia, y contribuirá a mejorar la necesaria colaboración entre el ámbito público y el privado de la acción social.

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